El valor como estadista de Su Majestad el Rey Juan Carlos no invalida la obsolescencia de la Monarquía.
Hoy, 14 de abril de 2008, conmemoramos el 77 aniversario de la proclamación de la Segunda República.
La
República, máxima representación de la democracia, volverá a nuestro país tarde o temprano. Si no de la mano de la renuncia de Felipe de Borbón, de la mano de la renuncia de alguno de sus sucesores. Pero los valores republicanos están muy presentes en nuestra democracia.
Mi abuelo, miembro de las Juventudes Libertarias durante la guerra, exiliado, recluso en campos de concentración en Francia primero, encarcelado en España después, condenado a trabajos forzosos en "batallones de trabajo" al final y miembro del maquis urbano (del interior) hasta bien entrados los años 50, siempre me dijo (hasta que el Alzheimer se lo ha permitido) que ellos perdieron una guerra defendiendo conseguir una décima parte de lo que tenemos hoy en democracia. Los que lucharon por los valores del catalanismo se maravillarían de los avances (inconclusos, pero muy importantes) conseguidos, que quienes lucharon por los derechos de los obreros y de los trabajadores del campo (como él mismo) estarían orgullosos del legado de sus hijos y nietos y que, sobretodo, los que lucharon por la República, por sus valores, por la igualdad entre ciudadanos, por la dignidad de las mujeres, por la democracia, por la justicia social... por la República, hoy levantarían la cabeza, mirarían atrás para ver los avances, sonreirían y continuarían avanzando, con la seguridad que da el trabajo bien hecho y la esperanza de quien sabe que tiene la razón.
Quedan muchas metas por conseguir. Muchos anhelos por perseguir y muchas intusticias (viejas y nuevas) por suprimir, pero no podemos olvidar de donde venimos para ver cómo hemos avanzado y hacia donde vamos.
Hoy, la República, pese al Rey, está más presente que nunca.
¡VIVA LA REPÚBLICA!
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