Una
situación de crisis mundial con especial incidencia en una economía
basada en exceso en un sector especulativo como el de la construcción, aquí y también allí.
Un crecimiento económico continuado durante muchos años, que han
permitido vivir en una opulencia aparente las clases medias a costa de "importar" mano de obra baratísima de los países más pobres y, de paso, sanear las arcas de la seguridad social.
Un crecimiento económico que ha permitido hacerse más ricos a los
más ricos, gastar mucho más (sin ahorrar) a los de las clases medias,
endeudarse muy por encima de las posibilidades reales a las clases
medias y bajas y, lo más grave, todo gracias a empobrecer más y más a las
clases más desfavorecidas. Hoy las diferencias entre los más ricos y los más pobres son más grandes que hace 10 años.
Y cuando salimos del momento eufórico de la economía y entramos en la crisis, nos encontramos con el debate sobre la financiación
... que comporta un desconcierto inmenso por parte de muchos
socialistas del resto de España, que no entienden que ... ¿queramos lo
mejor para nuestros ciudadanos? no ... ¿que preferimos Catalunya a una
persona? no ... que ... en realidad, lo que no entienden es que no
seamos sumisos ... no entienden que los viejos clichés del pasado ya no
valen y que, en realidad, Catalunya no es tan rica como pretenden ni
el resto de España tan pobre ... y, sobre todo, no entienden que el
dirigente socialista catalán que se les ha plantado sea de origen no
catalán ... ah ... el desconcierto ante
la realidad ... qué paradoja ... quizás preferirían seguir viendo
Catalunya como una región en manos (políticamente, económicamente,
socialmente) de burgueses catalanes de los de toda la vida que explotan laboralmente
a una mayoría de obreros inmigrados de Andalucía, Murcia y Extremadura
y una minoría de inmigrados extranjeros ... en todo caso, tendrían que
empezar a ver Catalunya como una realidad compleja, donde quien
explota laboralmente es el capital (como en todas partes)
y lo hace indistintamente del apellido o la procedencia del explotado, y donde esta
explotación, que es cierto que tiene como destino mayoritario a los más
desfavorecidos (y éstos acostumbran a ser siempre los últimos a
incorporarse a una economía, aquello de la teoría del vagón de cola)
está conduciendo a un volumen muy significativo de ciudadanos y
ciudadanas de Catalunya hacia la pobreza. Según el último informe de Caixa Catalunya,
la pobreza está creciendo, fundamentalmente, entre el colectivo de 0-15
años, es decir, los niños. Y especialmente entre los niños inmigrantes.
Así, aunque en el cuadro de pobreza por CCAA (página 199 del informe) Catalunya tiene un 12,1%, en el cuadro de pobreza 0-15 años (página 200 del informe)
este colectivo supone al 21,7% de los que son incluidos dentro del
cuadro anterior en Catalunya ... Así pues, y como es lógico, por mucho
que se trabaje en la inclusión de los recién llegados, a mayor tasa de
inmigración mayor tasa de pobreza ... A estos datos hay que añadir que
en Catalunya los ingresos mínimos para llegar a fin de mes ascienden hasta los 2.232 € (página 206 del informe) siendo ésta la cifra más alta de todas las CCAA, mientras que la media española está en 1.956 €.
Por lo tanto, parece claro que la necesidad de una nueva financiación es real, no sólo un capricho de verano de los dirigentes políticas
catalanes, ni es tampoco una rabieta de quien quiere que se cumpla una
ley orgánica (el Estatut de Catalunya).. No ... es una necesidad ...
Por mucho que algunos hagan demagogia mientras otros siguen trabajando
... de hecho, es en esta constancia, discreción y empuje donde la
mayoría de los catalanes depositamos nuestra confianza para conseguir un
nuevo modelo de financiación que, sin romper la necesaria solidaridad,
permita una redistribución de la riqueza más justa entre aquéllos que
más lo necesitan, también en Catalunya.
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